lunes, 30 de marzo de 2020

Niños del Edén


La Creación de Adán
Entonces Yavé Dios formó al hombre con polvo de la tierra; luego sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre tuvo aliento y vida. Yavé Dios plantó un jardín en un lugar del Oriente llamado Edén, y colocó allí al hombre que había formado. Yavé Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y Yavé Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: «Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás.» Dijo Yavé Dios: «No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una auxiliar a su semejanza.» Entonces Yavé Dios formó de la tierra a todos los animales del campo y a todas las aves del cielo, y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y el nombre de todo ser viviente había de ser el que el hombre le había dado (Génesis 2:7-8; 15-19, Biblia Latinoamericana).
Le epopeya humana empezó así, en el jardín que Dios había plantado anteriormente.  Ahora el hombre había de tomar el lugar de Dios en el Edén. El ser humano – hombre y mujer – habrían de cultivarlo. 

Los Padres de la Iglesia (p. ej. ss. Agustín de Hipona y Juan Crisóstomo, entre otros), enseña que el hombre y la mujer gozaban en el Edén de al menos cuatro dones preternaturales: la impasibilidad o libertad del dolor; inmortalidad o libertad de la muerte; integridad o completo dominio propio del intelecto sobre los impulsos animales del cuerpo; y conocimiento infuso o la libertad de la ignorancia en materias esenciales a la felicidad (Fuente: CatholicCulture.org).

La ciencia no puede probar la concesión de Dios al ser humano de estos dones preternaturales. La pertenencia por Adán de estos dones deriva de las Escrituras. Sin embargo, podemos decir los siguiente: si el hombre que llamamos Adán quien nos representó a todos ante Dios en el Edén, recibió de Dios estos dones preternaturales que lo equiparon para hacer la elección que hizo, en nada contradice el hallazgo de la ciencia respecto al origen animal del ser humano. Dios escogió una primera pareja para probarla y en ellos, probarnos a todos. (Fuente: Mercaba.org)

Seguiremos.