viernes, 10 de enero de 2020

La creación material en su contexto científico II


Imagen de "Campo Profundo" del Telescopio Espacial Hubble.
Los hallazgos científicos del último siglo revelan un universo de tamaño y antigüedad inconcebibles: el segmento observable del universo es 46,000 millones de años luz – un año luz es la distancia que recorre un rayo de luz en un año a una velocidad aproximada de 300,000 kilómetros por segundo, o sea, aproximadamente 9.4 trillones de kilómetros – de diámetro (o sea, 9.4 trillones de kilómetros × 46,000 millones) y su antigüedad es de 13,700 millones de años. ¿Y qué hay más allá del límite visual del universo? Más universo, pero está tan lejos de nosotros y como el universo se sigue expandiendo, nunca veremos más allá de la burbuja de 46,000 millones de años luz. La luz de lo queda más allá nunca nos llegará.

O sea, que nuestro Dios creó en derroche. No todo el universo es para nosotros. Nunca podremos ejercer dominio sobre la creación entera en nuestras circunstancias actuales o previsibles.

Dicen los científicos que hay más estrellas en el universo que granos de arena en las playas de nuestro planeta. Pues, si te imaginas nuestro sol del tamaño de un grano de arena, tal vez nuestro planeta en comparación sería del tamaño de un virus y nosotros, del tamaño de átomos o más pequeños todavía.

Somos muy pequeños, ínfimos comparados con la creación material – y aunque Dios es más «grande» que todo esto, nos creó a pesar de nuestra pequeñez. 

Nuestro sol es una estrella más, de aproximadamente 5 mil millones de años de edad. Se encuentra en su plácida edad mediana. Nuestro planeta Tierra es de al menos 4,500 millones de años de antigüedad y el hombre en sus características modernas – el homo sapiens – lleva viviendo aquí entre 125,000 y 200,000 años. La historia escrita tiene aproximadamente de 5,000 años de antigüedad.

Somos pequeñísimos y recién llegados a un universo que tal vez ni se ha dado cuenta de que estamos aquí – pero Dios, sí.