martes, 28 de enero de 2020

La creación biológica en su contexto científico

Del mismo modo que Dios dispuso el ordenamiento del universo en base a relaciones matemáticas, Dios dispuso que el mundo de las cosas vivas derivase sus propias propiedades de esas mismas relaciones matemáticas.

Las cosas vivas comprenden la organización de átomos en elementos y estos en complejísimas moléculas que en otros entornos simplemente sería materia inerte. El actor químico principal en el diseño, desarrollo y metabolismo de los seres vivos es la molécula de ácido desoxirribonucleico o ADN. Esta molécula consiste en una larga concatenación de átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y fósforo organizadas en un doble-hélix. Esta molécula carga toda la información necesaria para que cada ser vivo nazca, crezca, madure y se reproduzca.

Pueden ver la maravilla del proceso en este vídeo, en el cual las moléculas del ADN son transcritas y luego replicadas por otro ácido, el ácido ribonucleico (ARN) en un proceso que potencia la reproducción de células vivas. Todos estos procesos toman lugar dentro del núcleo de la mayoría de las células y bacterias vivas y dentro de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte.


Los elementos químicos que componen el ADN y el ARN fueron sintetizados dentro de los núcleos de estrellas que vivieron y que tuvieron que morir hacen miles de millones de años: sus muertes sintetizaron estos elementos.

Somos hijos de Dios, sí y también somos hijos de cosmos vasto e incomprensible por nuestras mentes cuyas leyes podemos descubrir y explicar gracias a nuestras mentes conscientes.

Somos el universo mirándose y entendiéndose a sí mismo, resplendente de Vida y por esto, reflejo de Dios quien es la Vida misma.