martes, 10 de diciembre de 2019

Guerra en el Cielo I

Guerra en el Cielo


La Iglesia entiende a Apocalipsis 12:7-9 como una narrativa de la guerra que estalló entre los ángeles. Entendemos por «guerra» en este contexto el intento y proceso de una(s) parte(s) de imponer su voluntad a otra(s) partes por medios violentos.

Recordemos lo que hemos aprendido acerca de la naturaleza angélica: los ángeles no son entes corporales, ellos son entes espirituales respecto a nosotros. No razonan como nosotros, más comprenden lo que observan de modo total y automático, por intuición directa. Por carecer de cuerpo, la guerra no fue una de armamentos, antes bien, fue una lucha entre intelectos.

Algo que no he mencionado hasta ahora en esta narración es que la voluntad de los ángeles, una vez decidida hacia un objeto, es irrevocable. Esa es una consecuencia de su naturaleza puramente intelectual. Por eso, los ángeles que decidieron optar por Dios lo hicieron de forma irrevocable. Como consecuencia empezaron a participar de las gracias que Dios les enviaba, gracias que eran Dios mismo aumentando su presencia en ellos.

Como consecuencia de su decisión irrevocable contra Dios, los ángeles ya caídos resistían las gracias que Dios les enviaba, quedando profundamente vacíos. En ese «corazón» de su persona donde debía estar Dios, no se hallaba nada. Ellos lo empezaron a llenar por cuenta propia con un odio sumo y descomunal hacia Dios y a sus creaturas.

El odio empezó a deformar la personalidad de los ángeles rebeldes. Aquellos que llegaron a la rebelión por iniciativa propia empezaron a imponer sus razones a los indecisos. Aquellos que empezaron a considerar los argumentos, experimentaron una disminución gradual de su percepción de Dios. Piensa que en nuestro caso, cuando nos alejamos de alguien, esa persona se achica. De modo similar ellos vieron a Dios “achicarse” y su visión interrumpida por ángeles ya malos demandando su atención y obediencia.