miércoles, 25 de diciembre de 2019

Calenda de Navidad


Kalenda o Proclama de Navidad

En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando al principio creó Dios el cielo y la tierra; en el 2957 del diluvio; en el 2015 del nacimiento de Abrahán; en el 1510 de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto; en el 1031 de la unción del rey David; en la semana 65 de la profecía de Daniel; en la Olimpíada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, nació, hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá.


Les deseamos a todos nuestros lectores una Feliz Navidad, llena de paz y ricas bendiciones.

lunes, 23 de diciembre de 2019

Séptima Antífona Mayor de Adviento

Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro,
esperanza de las naciones y salvador de los pueblos:
ven a salvarnos, Señor Dios nuestro

viernes, 20 de diciembre de 2019

El Rol de la Narrativa en la Composición de la Historia Angélica


En la Iglesia Oriental, los íconos no se pintan, se escriben,
como si fueran las Sagradas Escrituras.
Se preguntarán: ¿y de dónde yo saco esta historia de la creación, tentación y caída de los ángeles – de los malos, no de los buenos? Como indiqué anteriormente, lo que escribí no es original. Más bien son extrapolaciones de las palabras de la Sagrada Escritura y de la visión teológica de los Padres de la Iglesia y de Santo Tomás de Aquino, según explicadas por Dr. Peter Kreeft y el R.P. José Antonio Fortea, entre otros.

Sí, hay imaginación en la construcción de la historia, pero no ha de entenderse la imaginación como una ristra de fábulas. En este contexto, imaginación se refiere a la construcción de imágenes mentales como expresión de los conceptos que el intelecto presenta. O, mejor dicho, la imaginación es el intelecto cuando crea imágenes en nuestra conciencia.

Si los conceptos derivan de las verdades de la fe, las imágenes no son falsas, aunque varíen de persona a persona. Lo que comunican es cierto, aunque los detalles no sean del todo exactos.

La tarea humana que más se le asemeja es el arte. Es por eso que yo me aseguro de incluir alguna reproducción artística con cada uno de mis ensayos: el arte dice la verdad, aunque no la agota ni la explica en todo su detalle.

La narrativa es entonces un arte, iluminada por la fe. Imperfecta, sí pero no menos cierta. No agota a su sujeto que es Dios y la historia de sus actos, pero los muestra para nuestro conocimiento.

Y es de ahí de donde yo saco mi historia, de la imaginación informada por la Palabra de Dios.

Espero que hayan disfrutado la historia de lo invisible hasta ahora. Ya vendrá más. Gracias por su tiempo y atención.

Cuarta Antífona Mayor de Adviento

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel;
que abres y nadie puede cerrar;
cierras y nadie puede abrir:
ven y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Tercera Antífona Mayor de Adviento

Oh Raíz de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos; ante quien los reyes enmudecen, y cuyo auxilio imploran las naciones: ven a librarnos, no tardes más.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Segunda Antífona Mayor de Adviento

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley:
ven a librarnos con el poder de tu brazo.

martes, 17 de diciembre de 2019

Primera Antífona Mayor de Adviento

Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín,
y ordenándolo todo con firmeza y suavidad:
ven y muéstranos el camino de la salvación.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Guerra en el Cielo III


(Amigo lector, en este epígrafe me pasé de 300 palabras por las citas bíblicas que tuve que hacer para tu beneficio. ~TDJ)

Una vez los bandos se solidificaron, el cisma entre los ángeles buenos y los rebeldes quedó confirmado. Los ángeles buenos siguieron creciendo en gracia hasta el máximo que Dios les concedía, mientras que los ángeles rebeldes seguían deformándose al rechazar las gracias que Dios les enviaba.
Finalmente, Dios actuó de dos formas. Primero dejó de enviarle gracias a los rebeldes. Ya estos estaban confirmados en la iniquidad y cada vez que rechazaban una gracia de Dios, más pecaban y más inicuos se tornaban. Para limitar el descenso al mal de estos ángeles, Dios dejó de hablarles, los dejó a sus voluntades.
Dios empezó aquí a actuar a través de causas segundas. Con un movimiento de su meñique – recuerden, Dios no tiene cuerpo, no tiene manos, esta forma de hablar es un antropomorfismo – para expulsar a Lucifer y a sus seguidores de su presencia inmediata. Y es aquí que surge el Ángel Miguel, tal vez uno de los ángeles más pequeños pero rebosante de gracia, de la presencia de Dios, como la causa segunda que Dios llamó a enderezar las cosas.
“Miguel” es un nombre que es a la vez una pregunta: «¿Quién es como Dios?» Es a la vez pregunta y desafío a Lucifer a quien la Iglesia le oye decir estas palabras una vez atribuidas al rey de Babilonia:

Subiré al cielo en lo alto; hasta las estrellas de Dios levantaré mi trono y me sentaré en el monte de la asamblea, en las regiones más distantes del norte. Subiré sobre las alturas de las nubes y seré semejante al Altísimo’ (Isaías 14:13-14, RVA 2015).

La guerra en el cielo termina con la expulsión de los ángeles rebeldes, ya demonios, por Miguel y sus huestes. Miguel fue como un David enfrentándose al altivo Lucifer con todo su poder:

Estalló entonces una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles pelearon, pero no prevalecieron, ni fue hallado más el lugar de ellos en el cielo. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados junto con él (Apocalipsis 12:7-9, RVA 2015).

Los ángeles buenos entonces pasaron a ver a Dios como Dios es en sí mismo: la Visión Beatífica del Dios Uno y Trino. Los demonios cayeron a nuestro orbe recién creado, cargando su infierno dentro de ellos, llenos de odio y determinados a destruir la creación material.

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Guerra en el Cielo II

Y cuando me refiero a esos ángeles como «indecisos» no quiero decir que ellos hicieron un examen de dos opciones competitivas como lo haríamos nosotros. Ellos no pensaron “Estar con Dios o contra Él… ¿qué escojo? ¿Qué beneficios trae una u otra opción?"

No fue así. Cuando les llamo «indecisos» quiero decir que algunos no habían alcanzado el fin de su proceso intuitivo. Recuerden que no todos los ángeles piensan a la misma velocidad, como diríamos. Unos ángeles pueden mantener un número mayor de intuiciones y de aprehensiones en su intelecto comparados con otros ángeles. Y el espacio entre una intuición y otra crea un sentido de “tiempo” bien distinto al nuestro ya que el nuestro fluye de la entropía. 

El espacio entre una intuición y otra en la mente angélica marca su “reloj”, su propio «cronómetro». A ese estadio de tiempo angélico se le llama el «evo». Resulta que, en cierto modo, cada ángel tiene un reloj que marca el evo de modo distinto al de otro ángel. 

Así pues, hubo ángeles que llegaron a ser malos de modo más rápido que otros más lentos. Quienes llegaron a ser malos por sí mismos sin ser tentados ahondaron en su mal. Los primeros se pusieron entonces a tentar a los más lentos. 

Repito, todo depende de cómo un ángel dado vio a Dios, si como a su Creador o su injusto oponente. Los buenos empezaron a ahondar en Dios, los malos a deslizarse al mal. Los buenos resistían a los segundos por la gracia y los malos no aguantaban a los primeros porque en ellos Dios se les hacía más manifiesto y la presencia de Dios hiere a los malos.

Cuando las filas de unos y otros se completaron, lo que les quedaba a los ángeles malos era la invectiva, blasfemia, inmundicia, impureza y bajeza que proyectaban ruidosamente hacia los buenos. La guerra llegaba a su punto culminante.

martes, 10 de diciembre de 2019

Guerra en el Cielo I

Guerra en el Cielo


La Iglesia entiende a Apocalipsis 12:7-9 como una narrativa de la guerra que estalló entre los ángeles. Entendemos por «guerra» en este contexto el intento y proceso de una(s) parte(s) de imponer su voluntad a otra(s) partes por medios violentos.

Recordemos lo que hemos aprendido acerca de la naturaleza angélica: los ángeles no son entes corporales, ellos son entes espirituales respecto a nosotros. No razonan como nosotros, más comprenden lo que observan de modo total y automático, por intuición directa. Por carecer de cuerpo, la guerra no fue una de armamentos, antes bien, fue una lucha entre intelectos.

Algo que no he mencionado hasta ahora en esta narración es que la voluntad de los ángeles, una vez decidida hacia un objeto, es irrevocable. Esa es una consecuencia de su naturaleza puramente intelectual. Por eso, los ángeles que decidieron optar por Dios lo hicieron de forma irrevocable. Como consecuencia empezaron a participar de las gracias que Dios les enviaba, gracias que eran Dios mismo aumentando su presencia en ellos.

Como consecuencia de su decisión irrevocable contra Dios, los ángeles ya caídos resistían las gracias que Dios les enviaba, quedando profundamente vacíos. En ese «corazón» de su persona donde debía estar Dios, no se hallaba nada. Ellos lo empezaron a llenar por cuenta propia con un odio sumo y descomunal hacia Dios y a sus creaturas.

El odio empezó a deformar la personalidad de los ángeles rebeldes. Aquellos que llegaron a la rebelión por iniciativa propia empezaron a imponer sus razones a los indecisos. Aquellos que empezaron a considerar los argumentos, experimentaron una disminución gradual de su percepción de Dios. Piensa que en nuestro caso, cuando nos alejamos de alguien, esa persona se achica. De modo similar ellos vieron a Dios “achicarse” y su visión interrumpida por ángeles ya malos demandando su atención y obediencia.

lunes, 9 de diciembre de 2019

La Caída de los Ángeles

Rendition of Satan’s attack against God in Milton’s Paradise Lost (1667)

Hay preguntas que abren puertas y otras que las cierran. La revelación que Dios les hizo a los ángeles acerca de la creación inminente del universo material, de su participación directa en este y de la santificación en grado sumo de la mujer que habría de ser su Madre provocaron al menos dos preguntas, semejantes pero distintas en las mentes de los ángeles. Éstas fueron: «¿Por qué vas a hacer eso, Señor?» y «¿Por qué me vas a hacer eso, Dios?» La primera pregunta está dirigida hacia afuera y la segunda, hacia dentro de la mente angélica.

La primera pregunta lleva a una conclusión maravillosa: Dios es humilde, de hecho, Él es la Humildad. La segunda pregunta lleva a más preguntas: ¿Puede estar Dios en un error? ¿No es un error mezclar lo excelso e infinito con lo burdo y material? ¿Y si Dios puede estar en un error, cómo es que Él puede ser «Dios»? ¿Y si Dios no es «Dios» pero solamente un ángel súper poderoso pero un ángel al fin? ¿Qué se cree este «Dios»? ¿Quién se cree Él que puede formular “política pública” en el universo? ¡Que arrogante es este Ser!

A Lucifer, el Portador de la Luz, fue quien más le dolió. «¿Por qué mezclar a Dios con la burda materia?» se preguntó. «¿Por qué no puedo ser yo el Portador de Dios, el teotókos?  ¿Por qué lo tiene que ser una poluta mujer? ¿Por qué tiene que nacer entre sangre y placenta y desperdicio?  Yo soy más digno de portar a Dios que una mujer. Si yo porto a la Luz, entonces yo puedo portar también a Dios». No estoy de acuerdo. Non serviam, no serviré.

La guerra en el cielo acaecería cuando los que respondieron de la segunda manera empezaron a imponer su conclusión a los que todavía razonaban la primera pregunta.