lunes, 18 de noviembre de 2019

Dios creador...de lo visible y lo invisible


Icono de la creación del cielo y la tierra, de todo lo visible y lo invisible...

Dios creó todo lo que podemos ver con nuestros sentidos, incluyendo lo que podemos ver o detectar con instrumentos y sensores científicos. Es decir, Dios creó el universo – o el multiuniverso – de cuerpos celestes hasta donde podemos ver y no podemos ver. Todo lo creó Él. Del mismo modo, el universo de lo microscópico, biológico, molecular, atómico y cuántico también Dios lo creó. Lo bien grande y bien pequeño del universo, lo podamos ver o no, Dios lo creó y lo mantiene en existencia. De hecho, el acto creador de Dios se extiende a todo momento presente: Dios lo crea todo de la nada e impide que lo creado caiga en la nada en todo momento.

El mundo angélico

Hay otro aspecto de lo “invisible” al cual dedicaré varios ensayos cortos. Hablo del mundo angélico. No los vemos ordinariamente, pero están ahí, moviéndose y viviendo con una vida espiritual distinta a la de nosotros que necesitamos cuerpos materiales para existir.

La vida espiritual angélica es radicalmente distinta a la de Dios. Comparados con Dios, los ángeles son materiales – pero no corporales. Sólo Dios es puro Espíritu.

Los ángeles son seres personales dotados de inteligencia, voluntad y movimiento. Como carecen de cuerpo material, sus seres son simples. Cada ángel individual es su propia especie y tan distinto uno de otro como el gato es del perro.

No hay igualitarismo entre los ángeles. Su jerarquía es vertical. Hay ángeles que por su naturaleza están mejor dotados en sus cualidades de inteligencia y movimiento que otros, pero no se envidian entre sí – hablo de los ángeles buenos, claro está. Sin embargo, su dotación no prescribe la gracia, ya que el ángel menos inteligente puede tener una vida de la gracia en sí mayor que la del superdotado.

Hasta en esto nuestro Dios nos pasma.