martes, 12 de noviembre de 2019

Dios creador …de la tierra…

Hablamos anteriormente de que Dios creó el cielo. En el credo, esta afirmación es seguida por la tierra. ¿A qué se referían los autores del credo? Primero, a la porción seca del hábitat humano en contradistinción del mar. También se referían a la “tierra” como referencia al polvo, al suelo en donde crecen las plantas. Y hablando de plantas, se referían también por extensión a todos los seres vivos que la habitaban, distintos a los del mar. A través del tiempo, la afirmación credal de que Dios creó “la tierra” se extendió al planeta Tierra en su entereza. Dios creó el “cielo” – las estrellas, los planetas – como también creó la tierra, el mar y sus habitantes. 


Dios compartió su autoridad de las cosas sobre la tierra con el ser humano (Génesis 1:28). El hombre y la mujer habían de tratar los otros seres de la biosfera con el mismo respeto y amor con el que Dios los había creado. Luego no fue así. El pecado lo habría de desfigurar todo. Lo veremos después. 

La tierra entonces es la creatura de Dios. No hay «Gea» ó «Gaia». No hay «Pachamama». La tierra nies una deidad, ni lo son ninguno de sus pobladores. Todos son criaturas de Dios. 

Como lo hiciera antes con el cielo, los autores sagrados demitologizaron la tierra. Nadie es Dios excepto Dios. Ni siquiera el ser humano es Dios. La igualdad entre los seres humanos es radical. Son iguales entre sí, no importa el color de su piel, lenguaje, cultura o proveniencia. Ningún ser humano, o grupo agregado de seres humanos – un pueblo, una nacionalidad, un gobierno, una sociedad – puede reclamar para así un grado de lealtad y sumisión igual a la que le debemos a Dios. 


El primer ídolo en caer durante la creación fue el hombre mismo...