lunes, 28 de octubre de 2019

Sí, yo sé lo que está pasando en la Iglesia…

Sueño de San Juan Bosco y los Dos Pilares

Algunos lectores encontrarán estas páginas un tanto intelectuales, divorciadas tal vez de lo que está sucediendo en nuestra Iglesia, desde la crisis de abuso sexual de menores y otras violaciones a las promesas o votos de castidad del clero diocesano o regular, hasta a la avalancha herética que amenaza ahogar a nuestra Iglesia. 

Sé lo que está en juego: nuestra vocación cristiana católica de predicar el Evangelio y proclamar a Cristo por medio del ejemplo, voz y sacramento, en comunión jerárquica y dogmática con el Papa, los obispos y la Iglesia del pasado. 

Sé que en la Iglesia se encuentra una influyente tribu de eclesiásticos de todo rango que buscan trastornar la Iglesia de acuerdo a una ideología ajena al Evangelio y a su Fundador.

Con todos sus méritos personales, entiendo que el principal responsable de esta debacle en nuestra Iglesia es aquel que tiene la obligación de gobernarla de acuerdo al Depósito de la Revelación y al precedente inconmovible de la verdad católica: nuestro Papa Francisco.

Estoy en contra de toda innovación ideológica soplando por estos lares. Pero mi solución no es tomar una pancarta e irme a protestar contra el Papa y esos heresiarcas que se aprovechan de este momento histórico para hacer sus fechorías. 

Mi resistencia es una teológica. Se nutre de la oración contemplativa, del combate espiritual y del diálogo cordial y evangélico. Yo echo a un lado mi frustración e ira justa contra el mal que veo en nuestra Iglesia. Mi deber es ser santo. Si no logro ser santo, los malos ganarán. 

Mi vocación a la santidad no es única. Es la tuya también. Por eso rezo y espero que estas pocas páginas te ayuden a alcanzar tu vocación a la santidad ya que de santos la Iglesia se renueva.

Oremos para que el Papa Francisco se convierta en el Papa del Sueño de San Juan Bosco.

Dios Creador


La primera cláusula del Credo Niceno-Constantinopolitano que recitamos los domingos durante la Misa proclama: “Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.” Sabemos que Dios es el Creador tanto por un dato revelado como por el uso de la razón. Recuerden, Dios no puede no-existir, o no sería Dios.

Sin embargo, la fe nos informa de un dato que la razón no nos dice y es que Dios crea todo por amor, para comunicar su amor, es decir, su Espíritu, fuera de la pericoresis trinitaria. Dentro de Dios, todo es Dios; fuera de Dios, nada es Dios por naturaleza, sólo por reflejo o participación de acuerdo a la gracia, gracia que es Dios mismo comunicándose a sus criaturas racionales.

El acto creativo de Dios no se limita a una “gran explosión” o “Big Bang” en el pasado remoto, comienzo entonces de una vasta red de efectos secundarios que dieron origen al universo y a la vida. El “Big Bang” es de por sí un efecto secundario del acto creativo de Dios.

Recordemos que Dios es “acto puro” y que sus actos no tienen origen fuera de Él mismo, ni punto medio, ni final. Dios está creando ahora mismo, en este mismo instante. El acto con el que Dios mantiene la creación en existencia es el mismo acto de creación. Sin este acto de creación presente, la creación volvería a la nada y cuando digo “nada,” quiero decir exactamente eso: no inteligencia creada, no tiempo, no espacio, no materia, no energía, no campos cuánticos fluctuando en el vacío como pretenden algunos físicos redefinir la “nada”.

Nada es nada y el acto creador de Dios  continúa hasta ahora sustentando la Creación en la voluntad amorosa del Creador.

viernes, 25 de octubre de 2019

Jesed | Poeta del Amor

He estado ocupado esta semana. Así que aquí les pongo otra canción, esta inspirada por San Juan de la Cruz.


martes, 22 de octubre de 2019

Pausa Apologética: las Herejías Antrinitarias



Esta será la primera pausa entre muchas para introducir puntos apologéticos. La Apologética es la rama de la teología que se encarga de formular la eficaz defensa de la fe. Lo que diré en estas pausas les podrá servir de utilidad para defender nuestra fe contra las herejías del momento. – Theo

Herejía es un término teológico que designa a una opinión errónea que contradice una verdad revelada de la fe. Ha habido muchas herejías antitrinitarias en la historia de la Iglesia, pero podemos reducirlas a tres principales: el arrianismo, el modalismo y el triteísmo. Los forjadores y seguidores de estas herejías niegan la verdad de la Trinidad de Personas en Dios de varias maneras. Aunque estas herejías se remontan a los principios de la Iglesia y al alto medievo, estas herejías sobreviven hoy en varias sectas.

Sabemos que Dios es uno y no hay otro fuera de Él. Esto nos vino del judaísmo. Sin embargo, muchos que después se convirtieron en herejes no podían reconciliar la unidad de Dios con la divinidad de Jesús y del Espíritu Santo. Por eso,

Los seguidores de Arrio y de su movimiento (arrianismo) que surgió en el siglo III, negaban que Jesús fuera Dios con el Padre. Ellos enseñaban que Jesús era una criatura exaltada, pero criatura al fin. Para ellos no había ni la trinidad inmanente ni la económica. La herejía sobrevive hoy en los Testigos de Jehová.

Los de Sabelio en el siglo IV afirmaban la trinidad económica pero no la inmanente. Para ellos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo eran nada más que “máscaras” o “modos” que Dios utilizó para revelarse, pero sin denotar relaciones internas en la Deidad. La herejía sobrevive hoy en el llamado “Pentecostalismo Unicitario”.

Los seguidores de Marción en el siglo III y luego de Juan Filopón en el siglo VI, en cambio, disputaban la unidad de Dios. Ellos aseveraban que no había un sólo Dios en tres Personas, pero que las tres personas eran tres dioses distintos actuando en común. Esta herejía, el triteísmo, continúa hoy día en la doctrina de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días – Mormones.

¡No te dejes engañar! La Iglesia Católica ha mantenido la verdad del Dios bíblico incorrupta hasta hoy: en Dios hay una Trinidad de Personas compartida en una esencia. No hay tres dioses, sino uno sólo y cada Persona de la Trinidad es Dios bendito por siempre.